viernes 10 de octubre de 2008

A tempo Glauber


A tempo Glauber

Quando eu morrer, que me enterrem na
beira do chapadâo
-contente con minha terra
cansado de tanta guerra
crescido de coraçao


Tôo
(apud Guimaraes Rosa)

Deus e o Diabo na terra do sol

Hay cine hecho con pedazos. Pedazos de humanidad, de mito, de esperanza, de memoria... El cine de Glauber Rocha pertenece a esta especie. Tras su mirada el sertao nordestino arde en las injusticias de la tragedia americana. Los protagonistas Manoel y Rosa -una pareja de campesinos humillados y abusados por el poder patronal- buscan asilo frente a la venganza inminente luego de que Manoel matara a su patrón. Llegan al Monte santo, morada del Dios negro y sus seguidores. Flota en el aire la memoria de Canudos, la matanza de aquellos beatos de Antonio Conselhero que vivían en comunidad y que fueron reprimidos por ejército de la naciente república. La historia se repite. El status quo no tolera otros órdenes que no sean los suyos. La pareja logra escapar, gracias a la clemencia del Matador Antonio das mortes -matador de cangaçeiros- no sin antes Rosa asesinar al Dios negro.

Manoel quiere creer, necesita ser guiado en la redención por eso se acerca a Corisco el cangaceiro...

Ahora que nos acercamos a una fecha singular, la que rememora aquellas primeras invasiones españolas, en esta América profunda, brutal y desangrada pareciera librarse una batalla de Canudos eterna, desde el sertao al altiplano, de Chiapas a la patagonia rebelde... pero a la vez América es esperanza, esa utopía de transformar el sertao en mar y en mar el sertao. Ese mar que tiene algo, como imagina Antoine Doinel -el niño de Los 400 golpes de Truffaut- él desea mojar sus pies en el agua luego de una huida interminable. Antoine corre hasta el mar de la misma manera en que vemos a Manoel y Rosa en Deus e Diabo... no sabemos hacia donde, pareciera que sin Dios ni Diablo ni Matador la dirección se torna incierta...

A nuestra América, tierra de nombre apócrifo, morada de nuestro estar en el mundo.
siempre a tempo Glauber

o como dice el canto

O sertao vai virar mar...